De los Yogasutras a Spotify: la evolución del sonido en la Shala
La tradición del yoga siempre ha estado ligada al sonido (mantra, kirtan), pero el estudio moderno afronta nuevos retos. Informes del Global Wellness Institute indican que el "Sensory Design" es clave para la retención. La música ya no es fondo: es parte del branding del estudio, tan importante como el aroma del incienso.
El problema de la "radio en la Shala" y el efecto Taylor Swift
El mayor error de los profesores principiantes es poner canciones conocidas. Las canciones con letra activan centros de lenguaje y memoria (área de Wernicke). En lugar de centrarse en la respiración (Pranayama) y el cuerpo, el alumno se va a recuerdos y tararea. Eso rompe el mindfulness.
Tecnología: música en Zoom y online
Las clases híbridas ya son estándar. Los algoritmos de “reducción de ruido” de Zoom o Google Meet suelen tratar cuencos tibetanos o ambient suave como “ruido” y los recortan, dejando un sonido metálico y entrecortado. La música de SoundYou está masterizada para streaming: incluye rangos que atraviesan la compresión y mantienen un fondo limpio para tu voz.
Matriz de energía: ¿cómo elegir música para las asanas?
No existe una sola “música para yoga”. Nuestro catálogo se divide según la energía de la clase:
- Vinyasa / Power (80-100 BPM): Deep House y Tribal rítmico que apoya transiciones dinámicas (Surya Namaskar) y mantiene la energía del grupo.
- Hatha / Gentle (60-80 BPM): Sonidos orgánicos, handpan y piano para estabilidad, enraizamiento y precisión de posturas.
- Yin / Restorative (40-60 BPM): Drone, cuencos y binaural beats. Pistas largas sin ritmo marcado, para trabajo profundo de fascia (posturas de 3-5 min) sin distracciones por cambios de canción. Este estilo minimalista y envolvente también es ideal para tratamientos de relajación profunda como el masaje Kobido.



